En base al Objetivo de Sostenibilidad nº4 de la Agenda 2030 de Europa 2020, donde trata la importancia de la educación continua para el bienestar económico y social, centrándose en garantizar el acceso a la educación y formación adaptada a las necesidades de todos, incluidos los más marginados y vulnerables, como las personas con discapacidad cognitiva y problemas de salud mental. Estas personas enfrentan desafíos significativos para integrarse en el mercado laboral y la sociedad en general. La inclusión social y laboral de estas personas es crucial para la sostenibilidad, no solo para promover la independencia económica, sino también para su sentido de pertenencia a la sociedad, por esto creemos que es fundamental abordar la exclusión que enfrentan después de la escuela, ya que a menudo dependen completamente de sus familias para participar en la vida social y sentirse útiles.
El Proyecto Diversity at Work surge de la necesidad de los socios de promover la inclusión laboral de personas con discapacidades cognitivas leves. Reconocen que este proyecto es solo el comienzo de un proceso más amplio de integración, pero creen firmemente en el impacto positivo que incluso los pequeños pasos pueden tener. Por lo tanto, han desarrollado un proyecto que sienta las bases para futuras iniciativas en este ámbito.
Favorecer la empleabilidad de adultos con discapacidades cognitivas mediante la adquisición de competencias de tipo social y a través de períodos de formación
Mejorar las competencias de las formadoras y de los formadores mayores de 40 años en el sector C-VET
Apoyar a las formadoras y formadoras mayores de 40 años en el sector C-VET en un camino para convertirse en mentoras de los tutores empresariales
Recoger, comparar y valorizar las Buenas Prácticas relacionadas con el desarrollo de competencias sociales
Favorecer la comparación de socios con realidades similares a nivel europeo
Financiado por la Unión Europea. Sin embargo, los puntos de vista y opiniones expresados son únicamente los de los autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea o la Agencia Ejecutiva Europea en Educación y Cultura (EACEA). Ni la Unión Europea ni la EACEA pueden ser consideradas responsables de ello.